El informe recoge al menos 147 víctimas de niños y niñas menores de 1 año y otras edades, donde se desconoce oficialmente el número de muertos de esta cifra de casos. Mapani conoce por lo menos de 25 muertos, la mayoría con menos de 28 días de nacidos, desde 2016 hasta el primer trimestre de 2018. Estas muertes ocurrieron en el Hospital Pediátrico Agustín Zubillaga (HUPAZ), ubicado en la ciudad de Barquisimeto del estado Lara en Venezuela, por violación del derecho a la vida y a la salud como consecuencia de la inacción de las autoridades locales y nacionales para garantizar condiciones adecuadas y calidad de atención a la salud de las personas atendidas en este centro asistencia, ante un brote de contaminación de la bacteria Serratia Marcescens.

En el primer trimeste, la Dra. Leymilena Jaime registra 11 casos de niños fallecidos por la Bacteria Serratia Marcescens y luego en junio, MAPANI VZLA, documenta 5 casos más de niños que murieron menores a 5 años, totalizando 16 casos conocidos en 2018.

La Serratia Marcescens es una bacteria intrahospitalaria altamente prevenible que puede aparecer por brotes o de forma ocasional. De acuerdo con los protocolos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), para evitar y eliminar, en la circunstancia de detectarse una contaminación por bacterias dentro de los centros hospitalarios, es suficiente mantener condiciones de higiene adecuadas y una estricta vigilancia de la existencia de factores ambientales que puedan propiciar bacterias y comprometer la salud de las personas hospitalizadas y del personal de salud.

El informe fue elaborado con base en una documentación casuística y apoyada en una investigación de campo en la cual se recogieron testimonios de los familiares de los niños y niñas fallecidos, a quienes Mapani ha prestado asistencia y acompañamiento, y procesaron datos recogidos en investigaciones periodísticas. También se realizaron visitas al hospital, se hicieron entrevistas al personal médico y de enfermería y a las autoridades del hospital, y se recolectaron informes médicos, estadísticas hospitalarias e investigaciones científicas, a fin de presentar evidencias de los casos sobre los que se tiene conocimiento.

La Serratia Marcescens es una infección hospitalaria altamente prevenible que se transmite principalmente por objetos y superficies contaminadas o por vía fecal. La bacteria puede ser eliminada y controlada con una oportuna higiene de las áreas afectadas y del centro asistencial, así como a través de una vigilancia permanente de factores ambientales que puedan contribuir a su aparición. La bacteria es exclusiva de centros de salud y es causante de una alta defunción, pudiendo provocar la muerte en solo 6 horas.

Los niños y niñas recién nacidos y menores de 1 año de edad hospitalizados son los más susceptibles de contraer la bacteria porque en la mayoría de los casos sus sistemas de defensa se encuentran debilitados a causa de la condición de salud que tengan (cáncer, deshidratación, diarrea, quemaduras, entre otras).

La bacteria Serratia Marcescens reapareció después de 26 años en el Hospital Universitario de Pediatría Dr. Agustín Zubillaga (HUPAZ) ubicado en la ciudad de Barquisimeto, capital del estado Lara, en Venezuela. En 2016, el primer caso fue un niño tratado en la sala de cirugía. Entre los meses de septiembre y diciembre, fue reportado 12 niños y niñas contaminados con la bacteria.

Los contaminados continuaron en el año 2017 con 107 casos en distintas salas del hospital (43 en atención médica integral, 10 en neonatología y 17 en la unidad de cuidados intensivos), de acuerdo con estadísticas hospitalarias obtenidas por el Diario El Impulso del estado Lara y declaraciones públicas de las autoridades regionales de salud.

La contaminación del HUPAZ por la bacteria Serratia Marcescens persistió durante casi dos años. El sostenido deterioro de las condiciones de atención del HUPAZ contribuyó a que se mantuviera la infección hospitalaria.

En este centro asistencial, los niños y niñas hospitalizados no reciben una atención adecuada en función de sus condiciones de salud como producto de la escasez de medicamentos y las severas limitaciones de los servicios de laboratorio para ofrecer resultados rápidos acerca de la presencia de bacterias y a su multiresistencia a determinados antibióticos.

A ello se suma, la frecuente falta de agua, razón por la cual se almacena en envases insalubres; la ausencia de bajantes de basura; y la carencia de material de limpieza y la insuficiente cantidad de personal para hacer estas labores dentro del establecimiento.

Los familiares deben limpiar las áreas de uso del hospital, porque presenta un elevado déficit de presupuesto, el cual no cubre ni siquiera las necesidades de saneamiento e higiene básica. Todos estos son factores ambientales que pueden propagar una infección hospitalaria a todas sus áreas y servicios.

El 24 de marzo de 2017, se desplomó el techo de la sala de quimioterapia ambulatoria de la Unidad de Oncología ubicado en el cuarto piso del hospital. Este evento fue supuestamente producido por la humedad que generaron unas tuberías dañadas que pasaban por encima del techo.

Durante el primer trimestre del año 2018, un total de 28 niños y niñas presentaron la infección en los servicios de atención médica integral, pediatría y cuidados intensivos, de los cuales 11 fallecieron. La Dra. Leymilena Jaime, pediatra de la Unidad de Terapia Intensiva Pediátrica y Neonatal del centro asistencial, registró estos casos en un trabajo de investigación presentado al 64o Congreso Venezolano de Puericultura y Pediatría de 20183.

Del total de casos, 68% era del sexo masculino y 67% tenían menos de 1 año de edad (46% tenía menos de 3 meses de edad, 21% entre 3 y 12 meses, y 14% entre 12 y 24 meses).

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